4/19/2011

Nacer.

Un niño en el centro de la total oscuridad, iluminado por un faro, siendo la estrella. El es Joseph ese chico flaco, de color, ojos brillantes que escucha en ese viejo radio sobre la mesa de la cocina   el cual esta deformando ese mantel de plástico que esa señora gorda nunca quita y solo limpia, "¿Que horas son mi corazón?"... Esto esta fuera de esa total oscuridad claro, lo único que prevalece es esa tonada monótona y estúpida ... Una y otra vez hasta el cansancio de cualquier otro, cualquier otro que pase por esa puerta llena de telarañas y vea ese niño que puede dar lastima con sus ilusiones en ese calor que esa canción le brinda. Pero esa estupidez enciende su cabeza, lo transporta, se apodera de sus pies, le quita la idiotez de la que gozan todos esos gigantes gruñones, vestidos igual, pensando en nada, esa nada que para ellos es todo, y lo obligan a dejar su frenesí festivo para ver como pasan por la carretera en latas de animados colores los que aprendieron a no bailar. Para su fortuna pasa un espíritu callado y aun así dichoso, lleno de pensamientos, sin latas de colores pero de pies inquietos, con su esencia sobre su cuerpo, envidado por los que tienen latas de colores, les regala una sonrisa. Tú, ¿Aprendiste a no bailar?

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A esto le cabe mas basura.