9/20/2012

Borra y cenizas.

Ese día, ah, como olvidarlo...
Ese día estabas preciosa, tenias una falda ceñida, una blusa que se descolgaba de tu cuerpo como si una duna de arena te tapara desde el cuello hasta la cadera y una sonrisa desde el centro de la tierra hasta el perihelio. Yo tenía puesto alguno de mis sacos de lana y la tristeza encima. Pregunté si alguien quería salir a enamorarse del sol conmigo, si alguien quería salir querer ser abrazado cuando la tarde cayera y el sol no dejara siquiera que nos enamoráramos de él. Como es de costumbre nadie respondió y supuse que ya todo el mundo se había echado a perder pensando en que podrían ser descuartizados apenas yo los encontrase.  Vagué entre mi música durante horas, como todos los días, y vi que estabas ahí, en la otra orilla del lago tirando migas de pan a los patos, tome un respiro y pasé sobre los cuerpos de esos tipos a los que ya no presto mucha atención; porque llevan años ahí flotando, pudriéndose entre sus mentiras, caprichos y delirios... Como en un río pero en un lago y como sobre piedras pero sobre cadáveres... Llegué hasta ti y te pregunté si querías un café y un cigarrillo en mi balcón, callaste unos segundos y dijiste que con gusto.
Las semanas siguientes jugueteamos en el lago como niños pequeños, esperando a que tu mamá te llamara a cenar o me empujaras al lago y yo me fuera molesto. No recuerdo exactamente que día pero si recuerdo como empecé a pensar en el lago y en tu sonrisa... Estaba organizando mi ropa y vi una camisa azul, me recordó tu foto, la del lago, e inmediatamente me fui a la mierda. Minutos después iba a salir y pensé que no importaría que no pasaras tú por mi detenida, si tan solo me regalaras ese café y esas cenizas...
Después, después crecimos un poquito y llegamos a vernos a ese lugar lleno de gente que se hacia invisible cuando abríamos la boca...Y después de que se me llenara la boca de palabras y de que pensara que me evaporaría quise que la luna se quedara estática, que el frío no pasara, que no existieran los taxis, que un segundo durara una eternidad y que te perdieras en mi brazos como se pierden las horas viendo televisión  o rayando el sol con la yema de los dedos... Pero la luna se movió, el taxi llegó y el frío se fue. A mi no me importa que te hayas ido, ni mas faltaba... Aunque ganas de secuestrarte me sobran y me iría a la cárcel feliz. eso no es lo que me preocupa... Me preocupa que te hayas llevado mi corazón con tu sonrisa y que antes de irte me hayas anudado la garganta para que cuando te vea el silencio nos acompañe. Me preocupa que pedazos de tu alegría se hayan alojado entre mi pecho y espalda y me hagan sonreír, sí, como si tuviera gripa. No te estoy pidiendo mi corazón ni quiero que me quites la gripa... Quiero morir enfermo y que me entierren bajo el árbol mas grande. ¿Recuerdas? 



Me voy, tengo que pedirte disculpas y si sigo sin dormir estarás mas molesta y estaré enfermo.
Un beso que te dure hasta que nos salgan las canas.



Tu   K.



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A esto le cabe mas basura.